lunes, 19 de febrero de 2007

312 días del año.


Un día de esos en que las cosas resultan ordinarias (312 días del año), empecé a laborar en el juzgado; serían aproximadamente las 8:20 de la mañana cuando arribé al estacionamiento de mi Tribunal, para después desayunar con Doña Meme, aquélla señora con el gesto amable que vendía gorditas a la entrada de los juzgados federales.

Minutos más tarde, se haría tarde para llegar al juzgado, dónde seguramente, motivo de mi retardo, sería reprendido y no precisamente por mi jefe directo, sino por un diverso cascarrabias que lo mismo le daba regañar al bolero del palacio de justicia, al mozo del tribunal, o a cualquiera de sus otros compañeros.

En fin... dejando de ser víctima de las consecuencias de mis sucesos, inicié mi día laboral como de costumbre, tenía en demasía trabajo pendiente y lo peor... urgente. Entonces, decidí empezar de acuerdo al grado de dificultad de cada una de las cuestiones retrasadas.

Lo rescatable de lo anterior, fue que, cuando volví a mirar el reloj, faltaban veinte minutos para las nueve de la noche; comprendí entonces que además de ser un esclavo judicial, era capaz de cubrir el turno de un policía (12 horas trabajando) luego, salí de prisa de aquella prisión del trabajo, para subir a mi auto, recuerdo que sintiendome alevoso dado que el carril que todos los días transitaba se encontraba despejado, entonces, aceleré imprudentemente, cuando de pronto, tuve la sensanción de acercarme al cielo o algo similar, no comprendía porque todos los carros que se deslizaban sobre el carril de baja velocidad permanecían estáticos; sólo tengo remembranzas de que, en un instante, mi vehículo se detuvo, sin embargo, nunca imaginé que un día de esos terminaría preguntándome que hago en un ataúd como este.

8 Comments:

Blogger Helen-Tan sólo mírame... said...

Sin duda tenemos días malos en los que nos preguntamos tantas cosas a las cuales la respuesta no llega, la vida llega a ser tan rutinaria sino sabemos buscar un nuevo carril por donde desviarnos en ocasiones y sin duda hay días en que la muerte en vida nos llega a fastidiar demasiado. Tu relato fue genial. Un beso Disfraz y gracias por la visita. Por aquí andaré.

6:35 AM  
Blogger El disfraz said...

ciertamente, has dado en el clavo... "muerto en vida"

Gracias x la visita, nos estamos leyendo.

9:16 PM  
Blogger Ave rapaz said...

Eso es precisamente a lo que llamo "ser un esclavo del sistema"; Y quiéranlo o no, todos somos esclavos de éste, por muy anárquicos u opositores que seamos.

Talvez te faltó darle más sorpresa a tu final esperado y un poco más de impacto.

5:34 AM  
Blogger El disfraz said...

de ser así... sería tú final y no el mío.
jajaja
saludos.

4:15 PM  
Blogger Helen-Tan sólo mírame... said...

Jeje, muy de acuerdo, al cabo que es tu blog, es tu cuento, es tu final, un beso.

10:51 AM  
Anonymous Anónimo said...

Un encanto escuchar a Frank Sinatra, mientras a ti se te lee e interpreta.

1:51 AM  
Blogger Ave rapaz said...

Nel!!!!!!!!!!!!!!!!

6:14 AM  
Blogger El disfraz said...

Ave: ya ves? síganme los buenos; tengo quien me acompañe en mis opiniones.
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Anónimo: gracias, es una de las razones fundamentales x las que consideré incluir ese video, creo que este espacio es a mi manera, como la canción.
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Helen: gracias x apoyarme con lo de ave, jaja!!! 1 bexo

9:00 PM  

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