El trapecio del amor

Sólo quedaba un minúsculo destello de luz, la cual por cierto, era opaca, la ocasión que instantáneamente me enamoré de aquella mujer. Y es que al parecer no había existencia alrededor de nosotros; todo era tan mágico, tan celestial... la tarde que frente a mí tuve al amor de mi vida.
Habrán sido unos cinco minutos lo que duró tan memorable suceso; recuerdo bien que ella vestía un inocente traje rosa con brillos dorados, el tono de su piel parecía haber sido recién acariciada por el sol; que decir de su cabellera que simulaba el correr del arroyuelo más hermoso que jamás tuve a la vista, aunado a un negro tan notcturno; aquélla espalda al descubierto que excitaba porque sí, con la mirada de una pantera al descubrir a su próxima presa.
También recuerdo que el instante que compartímos, fue propio de una melodía de desafío, pero a la vez de cautela, y que ella me dijo con la fuerza de su espalda, que me deseaba sexualmente; que me quería para toda su vida; que anhelaba que mis manos fueran para ella.
Sin embargo, cuando aquél subliminal mensaje fue recibido en mi; la luz opaca se volvió intensa, la soledad se colmó de harta presencia, y un payaso salió a conquistar a toda la audiencia. Así fué el día que me enamoré de esa mujer que arribó al trapeció del amor.


3 Comments:
Espero que hagan sus malabares juntos por mucho tiempo...
Saludos!!!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
realmente me fasina!! t tengo una gran admiracion y me siento sinceramente alagada de contar contigo... t adoro amigo... t mando 1 besotote...eres increible!!
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